Historia
El raid del Plus Ultra
El raid del Plus Ultra tuvo una enorme importancia técnica, política y simbólica. Desde el punto de vista técnico, se demostró la posibilidad de realizar vuelos transoceánicos en hidroaviones, utilizando métodos combinados de navegación a estima, astronómica y radiogoniométrica. La preparación cuidadosa, el uso de equipos de radio modernos y el apoyo logístico naval hicieron posible una empresa que estaba al límite de las capacidades técnicas de la época.
Desde el punto de vista político se buscaba mostrar al mundo la capacidad técnica y el espíritu audaz de la España moderna. El éxito fue también un motivo de orgullo nacional y de reafirmación de los lazos con Iberoamérica, en especial con Argentina.
Desde el punto de vista simbólico, el vuelo retomaba el espíritu de la exploración atlántica iniciada siglos antes por navegantes como Colón, Magallanes y Elcano. Partir desde Palos de la Frontera, el mismo puerto de donde zarpó Cristóbal Colón en 1492, tenía una fuerte carga emocional. El lema del raid, «Plus Ultra», era precisamente el que había adoptado Carlos V como emblema de un imperio expansivo y universal: «Más allá».

Contexto histórico del vuelo del Plus Ultra
La aventura del Plus Ultra se gestó en un momento crucial de la historia aeronáutica. Desde los primeros vuelos de los hermanos Wright en 1903 hasta el final de la Primera Guerra Mundial en 1918, la aviación había experimentado avances notables. Sin embargo, aún quedaba por superar con éxito el gran reto pendiente: los vuelos intercontinentales.
Entre 1919 y 1925 surgieron los llamados «raids» aéreos, travesías largas que ponían a prueba la resistencia de los pilotos, las capacidades técnicas de los aviones, y que rápidamente se convirtieron en desafíos nacionales e internacionales. Países como Francia, Inglaterra, Italia y Portugal ya habían emprendido y logrado vuelos destacados, mientras que España aún no se había incorporado a estas grandes gestas aéreas.
Fue en este contexto histórico cuando en España emergió la idea de realizar un vuelo transatlántico hacia América del Sur, específicamente hasta Argentina, nación con la que España mantenía profundos vínculos culturales, históricos y afectivos. La aeronáutica militar española percibió este proyecto como una oportunidad estratégica, no solo para proyectar su capacidad tecnológica sino también para elevar el prestigio internacional del país en un momento políticamente relevante.

El proyecto toma forma
A finales de 1925, la ambiciosa idea del vuelo comenzó a concretarse gracias a la determinación del comandante Ramón Franco Bahamonde, figura central de esta hazaña. Franco propuso emplear un hidroavión capaz de recorrer largas distancias y delineó una ruta concreta que aprovecharía posiciones geográficas estratégicas: las Islas Canarias y Cabo Verde, para cruzar posteriormente el Atlántico hacia Brasil y, finalmente, alcanzar Buenos Aires.
La propuesta fue recibida con entusiasmo por las autoridades militares y políticas, especialmente por el Directorio Militar presidido por Miguel Primo de Rivera, que vio en esta empresa una oportunidad excepcional para reforzar la imagen de España como una nación moderna y tecnológicamente avanzada.
Ramón Franco contaba ya con experiencia en vuelos de larga distancia, habiendo participado previamente en el intento del vuelo Madrid-Manila. Esta experiencia le proporcionaba no solo conocimientos técnicos, sino una visibilidad pública considerable que generaba confianza en el proyecto. Junto a Franco, se sumaron figuras clave como el capitán de artillería Julio Ruiz de Alda, que sería responsable de la navegación, y el mecánico Pablo Rada Ustarroz, encargado de mantener en perfecto estado los motores y sistemas del avión durante la travesía.
El avión elegido para tan ambiciosa misión fue un hidroavión Dornier Do J Wal, de fabricación alemana. A este aparato se le asignó un nombre cargado de simbolismo histórico: «Plus Ultra», lema imperial que había popularizado el emperador Carlos V como símbolo de ambición y expansión más allá de los límites conocidos. Este hidroavión fue equipado especialmente con motores Napier Lion, adaptaciones técnicas específicas para incrementar su autonomía de vuelo, y modernos equipos de radio que garantizarían una navegación precisa durante la travesía.

Etapas del histórico vuelo del Plus Ultra
Preparativos y ensayos previos: de Pisa a Melilla
Los preparativos finales del hidroavión tuvieron lugar en la factoría de Dornier, en Pisa (Italia), donde Ramón Franco supervisó personalmente los trabajos. Desde allí, en diciembre de 1925, el avión emprendió un vuelo preliminar hacia España, realizando escalas técnicas en Génova, Marsella, Barcelona y finalmente Cartagena, donde se llevaron a cabo pruebas definitivas del aparato.
El 15 de enero de 1926, el Plus Ultra llegó a Melilla, punto de concentración y partida oficial del raid transatlántico. Durante varios días, bajo la atenta mirada de autoridades militares, medios de comunicación y una expectante ciudadanía, se realizaron meticulosas pruebas de carga, ensayos de navegación y exhaustivas verificaciones de los equipos radiotelegráficos.
La fase preliminar en la península: de Melilla a Palos de la Frontera
Aunque inicialmente el vuelo entre Melilla y Palos estaba concebido como una simple etapa de traslado, el hidroavión despegó con una notable carga, llevando a bordo, además de la tripulación habitual, a varios pasajeros, incluidos observadores militares y un periodista argentino. El vuelo inicial resultó más complicado de lo previsto por la pesada carga y las condiciones meteorológicas adversas, llegando finalmente a Huelva, donde quedó anclado en el río Odiel.
Debido a una previsión meteorológica favorable, Ramón Franco adelantó la fecha de partida oficial prevista del 23 al 22 de enero, asegurándose así mejores condiciones atmosféricas para iniciar la travesía hacia América. El día previo, el 21 de enero, se llevó a cabo un último vuelo de prueba que confirmó el óptimo estado del hidroavión y sus sistemas de comunicación.
Primera etapa oficial del raid: Palos – Las Palmas
El histórico vuelo del Plus Ultra comenzó oficialmente la mañana del 22 de enero de 1926, desde Palos de la Frontera, lugar emblemático del que había partido Cristóbal Colón más de cuatro siglos antes. A las 7:55 de la mañana, el hidroavión inició su travesía rumbo a Canarias bajo condiciones meteorológicas ideales. Durante el recorrido, la tripulación mantuvo contacto constante mediante radiotelegrafía con estaciones terrestres.
Tras más de ocho horas de vuelo, a las 15:03 horas locales, el Plus Ultra amaró en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria ante una multitud emocionada. En Canarias se realizaron importantes ajustes técnicos para preparar las siguientes etapas del vuelo. Entre las modificaciones más relevantes destacó la reducción de peso del avión en aproximadamente 400 kg, eliminando materiales no esenciales y optimizando el rendimiento del aparato para la etapa más crítica hacia Cabo Verde.
Segunda etapa crucial: Las Palmas – Porto Praia (Cabo Verde)
Luego de superar contratiempos meteorológicos y realizar varios ajustes técnicos adicionales, incluyendo un cambio en los cables de dirección y la eliminación de más peso no indispensable, el 26 de enero el hidroavión partió hacia Cabo Verde. Fue una etapa de gran complejidad técnica y de navegación, superada exitosamente gracias a una brillante planificación logística, la utilización innovadora de navegación radiogoniométrica, y la valiosa colaboración de la Armada española mediante los buques de apoyo Alsedo y Blas de Lezo.
Desafío Atlántico: Porto Praia – Fernando Noronha (Brasil)
La etapa siguiente, desde Cabo Verde hacia la isla brasileña de Fernando Noronha, fue la más exigente. Se realizaron nuevos aligeramientos del avión para garantizar su despegue seguro con más de 3.600 kg de carga, principalmente combustible necesario para el largo recorrido. Tras dos intentos de despegue, el hidroavión finalmente logró tomar altura e inició así la verdadera travesía atlántica, completando exitosamente este tramo crucial y estableciendo un récord histórico en navegación aérea transoceánica.
Etapa crucial: Fernando Noronha – Pernambuco (Brasil)
Luego de haber cruzado exitosamente la parte más extensa del Atlántico y tras un merecido descanso en la isla brasileña de Fernando Noronha, el Plus Ultra despegó el 31 de enero de 1926, con destino a la costa continental de Brasil. La etapa hacia Pernambuco fue relativamente corta pero crítica, cubriendo aproximadamente 545 kilómetros.
El vuelo transcurrió con buena visibilidad y comunicaciones estables mediante radiotelegrafía, permitiendo a la tripulación identificar claramente la costa brasileña. A las 17:25 horas locales, tras un vuelo impecable, el hidroavión amaró en Pernambuco, donde fue recibido con una efusiva bienvenida popular. Esta etapa fue clave al culminar exitosamente la verdadera travesía transoceánica.
Etapa brasileña: Pernambuco – Río de Janeiro
Durante su permanencia en Pernambuco, Ramón Franco inspeccionó a fondo el Plus Ultra y detectó una grieta en una de las hélices, problema que fue rápidamente solucionado. Además, se tomó una decisión importante: se suprimió la escala prevista en Bahía para volar directamente hacia Río de Janeiro, cubriendo así 2.250 kilómetros en un solo vuelo.
El despegue se realizó el 5 de febrero de 1926. Durante esta etapa, la tripulación navegó fundamentalmente a lo largo de la costa brasileña, utilizando referencias terrestres claras y comunicaciones por radio cuando fue posible. Gracias a esta navegación precisa, se logró mantener una sorprendente velocidad media de 235 km/h. Tras nueve horas y treinta y cuatro minutos de vuelo, el hidroavión aterrizó triunfalmente en la bahía de Río de Janeiro, siendo recibido por miles de personas emocionadas y autoridades brasileñas, consolidando la imagen heroica de los aviadores españoles.
Etapa imprevista: Río de Janeiro – Montevideo
El Plus Ultra no tenía previsto hacer escala en Uruguay, pero la salida de Río de Janeiro el 9 de febrero de 1926 se retrasó por problemas en el despegue. Debido al estado del mar y la carga del aparato, tuvieron que realizar varios intentos de despegue, debiendo esperar a que se enfriaran los motores entre cada intento. Ello provocó que no pudieran llegar a tiempo a Buenos Aires, por lo que el comandante Franco decidió finalmente salir y hacer escala en Montevideo, ciudad que le había insistido en recibirles. Tras recorrer 2060 kilómetros en 12 horas y 5 minutos, amararon en el puerto de Montevideo, siendo la tercera etapa más larga recorrida por el Plus Ultra. El recibimiento en la ciudad fue extraordinario, congregándose una multitud de 200.000 personas, pero con un gran orden lo que fue agradecido por la tripulación. Mientras Rada permanecía a bordo del acorazado Montevideo para revisar el avión, el resto de la tripulación desembarco y fue agasajada, teniendo previsto ser recibidos por el presidente del Uruguay al día siguiente, debiendo adelantar la recepción para poder llegar a Buenos Aires a tiempo de que la noticia llegará a España a una hora prudente, debido a la diferencia horaria.
Etapa final: Montevideo-Buenos Aires
La etapa final del raid estaba destinada a unir dos grandes capitales sudamericanas. El 10 de febrero de 1926, el Plus Ultra partió a las 11:55 horas para atravesar el Mar de la Plata, una corta etapa de 220 kilómetros que recorrerían en 1 hora y 11 minutos, pero al poco de despegar tienen que amarar para reparar una pequeña fuga de gasolina. Finalmente a las 12:30 horas de Argentina el hidroavión amaró frente a Buenos Aires, en la zona de la Dársena Norte.
El recibimiento en Buenos Aires fue apoteósico. Más de 300.000 personas se congregaron para aclamar a los aviadores españoles. Las sirenas de los barcos resonaron en señal de saludo, y una profunda emoción popular y oficial envolvió la llegada. El presidente argentino, Marcelo T. de Alvear, recibió personalmente a la tripulación y les otorgó la Orden del Libertador San Martín en reconocimiento por la extraordinaria proeza que habían realizado.




